Insólito

Ganó 14 millones en la lotería británica: ocho años después terminó recogiendo basura

La historia del Michael Carroll parece de ciencia ficción: tenía 19 años y trabajaba recogiendo basura. Un buen día del 2002 compra la lotería y se gana 14 millones de dólares.

La noticia dio la vuelta al mundo: Carroll era un hombre con suerte. Un auténtico afortunado que, de la noche a la mañana, pasaba de barrendero a millonario.

La vida, sin embargo, le deparaba una serie de lecciones. Este caso es un vivo ejemplo de que el dinero no te hace rico. Es más, la experiencia demuestra que recibir fuertes cantidades de dinero sin estar mentalmente preparados puede ser peligroso.

Y es que, ocho años después de haber ganado la lotería, Carroll volvía a su antiguo trabajo de barrendero. Lo había perdido absolutamente todo. Empezó en la calle y volvió a la calle: se gastó los 14 millones en drogas, prostitutas, lujos y apuestas.

En su momento, Carroll relató su historia al diario británico Daily Mail. En aquella entrevista confesó lo siguiente:

“Yo solo pensaba en tres cosas: sexo, drogas y oro. Ahora la fiesta se ha acabado y he vuelto a la realidad. No llego a juntar ni dos céntimos, pero así es como me gusta. Encuentro más fácil la vida con 50 euros que con millón”.

Entre otros de los lujos que se dio, se compró una flota de coches de lujo (incluido un Mercedes negro en el que pintó el título de “Rey de los Macarras”).

Según publicaron diversos medios, “hacia finales de 2003, Carroll ya se gastaba unos 2.300 euros diarios en drogas para él y sus amigos y daba fiestas en una mansión de unos 370.000 euros en Downham, Norfolk.”

El tipo no solo perdió su dinero, sino que también perdió a su familia. Su esposa, cansada y molesta por esta vida de excesos, decidió dejarlo y llevarse consigo a la hija de ambos.

A pesar de eso, Michael nunca recapacitó: comenzó a contratar los servicios de hasta cuatro prostitutas diarias. Drogas, apuestas y bancarrota.

A eso se agrega que se dio el lujo de perder un millón de libras esterlinas apostando a carreras de caballos y perros.

Hay una frase que dice que cuando el dinero viene fácil, fácil se va.

Lo más curioso es que, cuando por una cuestión del azar el universo te da algo que no estás preparado para administrar, el mismo universo te lo quita.

En vez de hacer crecer su fortuna, el tipo se hizo más pobre.

Al llegar a la más absoluta bancarrota, Michael Carroll declaró: “He vivido la buena vida, pero lo que quiero ahora es mi antiguo trabajo y un salario normal.”

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